Las Amenazas

MAXIMILIANO PEZZONI

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Hay que confiar en la capacidad de supervivencia de las lagartijas.

a Eu, que lucha contra la barbarie
de la Naturaleza
a Gabi
a Güadi

I
Hace meses que tengo en el frízer
un cascote
-una piedra helada del tamaño de mi puño cerrado-
que cayó del cielo.
Cayó una noche de tormenta
sobre una reposera que estaba extendida en el balcón
y tuvo suerte y no se partió en mil pedazos
contra una maceta o contra el suelo mojado.

Aquella vez
a las plantas no les fue tan bien:
las que no quedaron destrozadas acabaron por arruinarse
culpa del hielo en la tierra
algunos pocos días más tarde.

El toldo sin embargo resistió con dignidad
los embates del hielo y el viento frío
sólo algunos agujeros acá y allá:
heridas de guerra,
marcas del tiempo.

A las cicatrices hay que tenerles respeto -me decía
mi abuelo y se pasaba la mano por
la frente marcada-
si uno sabe leer
cuentan más que las palabras.

II
El de mi balcón es un ecosistema muy complejo:
el universo que cabe en unos pocos metros de largo
por medio de ancho.
arañas
caracoles
lagartijas
grillos
mariposas de noche

En cada planta hay un mundo
del tamaño de una planta.

La noche que llovió hielo el ruido
contra las chapas del techo era infernal.
En ningún lado se estaba seguro
los golpes reverberaba con la fuerza de una ola

y yo sentado en el escritorio del otro lado de la ventana,
no podía más que desear con todas mis fuerzas tener
un bunker anti tormenta
donde proteger a mis criaturas.

 

La distancia puede corromperse con el poder de la mente.

en el mundo que soñé vivimos juntos

frente a una plaza alemana

que nunca vi

y mi madre es amable

y me plancha la única camisa celeste

antes de ir a trabajar

en mis sueños a mi madre

le digo “vieja”

y estoy con toda la gente que quiero

y estos son a los que quise y a los que voy a querer

en el mundo que soñé mis amigos me respetan

y yo los respeto a ellos

por lo que son.

Ya no combato,

Soy uno con mis miedos

Y eso me hace un hombre más fuerte

y sensato.

en este mundo gané una beca

que me paga para estudiar algo que

no termino de entender

y nunca me corto el pelo

y llevo la barba larga

y puedo andar descalzo sobre el

piso de cemento tibio en invierno

en el mundo que soñé el peronismo bueno

ganó la guerra.

mi viejo vive en una casa frente a la playa

y no saca fotos.

Pinta cuadros hermosos

de mujeres bronceadas y puestas de sol.

en mi sueños domino el arte supremo

del terrorismo digital

amedrento a grandes corporaciones desde las sombras

y tengo un gato

que responde al nombre de “evita

capitana”

en el mundo que soñé los que leen sus poemas como actores

están muerto

y los que se pasan el día preguntándose qué es el arte

agonizan a su lado.

en el mundo que soñé este poema nunca existió

y yo tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo

(como quedarme a ver como levantas una casa de la nada)

que sentarme a pensar cómo escribir

la poesía del futuro.

o preguntarme hasta hacerme mal

por qué lo que vemos

no es en realidad lo que está pasando.

 

Dos de las balas alcanzaron al hombre que ríe justo en el corazón

Parte I

En el jardín
las gotas se escurren
entre las ramas que cuelgan
bombardeadas por rayos de luz blanca.

Yo dejé que los animales anden sueltos
sin castrar.
Nada más precioso que la cruza en verano.

Digo esto y pienso en ellas
que bailan por ahí,
desnudas entre los árboles,
llamando a los perros y a las aves,
con los ojos negros
vueltos hacia
arriba.

Parte II

De noche
sigo teniendo pesadillas con tu novia:
sueño que me habla
y quiere brindar
conmigo.
Ella alza una copa llena de champagne y dice
“felicidades, Varón”.
Después me mira y sonríe manchada de sangre.
Yo trato de pensar en otra cosa
y me imagino paseando
en bicicleta
con el cadaver de Greta Garbo
por las calles desiertas
de Rosario.

Parte III

La luz que entra por la ventana se apoya en las partículas de polvo
que vuelan en el aire.

Todo huele a citronella.
La vara de sahumerio ahuyenta a los mosquitos
durante la noche,
pero no a las pesadillas.

-No te olvides de alimentar a los gatos,
me dice tu novia entre sueños.

Algunas mañanas
después de soñar con ella
me despierto pensando que el gato
me va a comer vivo
cuando yo menos lo espere.
Tu novia insiste
en que lo cuide
y lo alimente.

Parte IV

La noche del día en que la lluvia lo cubrió todo
subí al techo de mi casa
a ver la inundación
como seguro la ve dios.

Estando ahí arriba
escribí en mi libreta azul
que no soy nada sin la lluvia de verano
sobre el bosque virgen
y con los versos alineados
armé la figura de un árbol.
Después arranqué esa hoja y la prendí fuego.
Cuando bajó el agua
fui al jardín y la enterré en la oscuridad. Arriba puse una piedra pesada.
Y en la piedra el nombre de tu novia.

Parte V: Final abrupto

Yo dejé que los animales anden sueltos
sin castrar.
Nada más precioso que la cruza en verano

Están los que se duermen mirando canales de noticias.

I

Mis amigos
soy yo
Y ellos
son la voz de mi conciencia.

El techo de mi cuarto se cae a pedazos
muy de a poco se desmorona
arriba mío
cubriéndolo todo
con un polvillo blanco casi imperceptible cuando está aislado
pero denso y muy espeso a medida que se acumula
sobre los libros y los discos y la ropa tirada.

Pasa en cualquier momento cuando uno menos lo espera.
Es más, sospecho que realmente nunca deja de pasar.
Es mi nevada mortal personal,
respirandome despacio en la nuca,
goteando sobre el día a día.

En un principio
es molesto
pero con el tiempo
terminás por acostumbrarte
como a tantas otras cosas:

la TV digital,
la comida congelada
el laburo de oficina
la atención al cliente
la hiperconectividad
el exhibicionismo
la apatía
la desconfianza
etc.

la lista es larga
y densa.
El conformismo es una cosa muy jevimetal.

II

Mis amigos
soy yo
Y ellos
son la voz de mi conciencia.

(Hace falta repetirlo.)

La voz de mi conciencia me dice y me dice:

-Cuidate campeón,
las chicas lindas son tumberas.
Todo eso que esconde tu cara
ellas
lo saben y lo ven.

Pero yo tengo la cabeza
llena de polvo de la muerte,
y así es difícil entender algo.

III

La otra noche
la voz de mi conciencia
se quedó viendo películas por cable
hasta que se hizo de día.
Y después se tiro a dormir.

Cuando se despertó
ya se había hecho de noche otra vez
y afuera llovía
y hacía un poco de frío.

Y por la ventana el teléfono no dejaba de sonar
y ese sonido reverberando en el pozo de aire y luz
lo hacía sentir en el pecho algo parecido
a la soledad.

IV

Cuando terminan mal
las películas románticas me deprimen
y malhumoran.

Cuando terminan bien
las películas románticas me deprimen
y malhumoran.

El amor en la pantalla es un astronauta con unas botas muy
pesadas.

La cadena lógica de un razonamiento puede extenderse hasta el infinito,

todos conocen esto..

“After I go out this door, I may only exist in the minds

of all my acquaintances,” he said.

“I may be an orange peel.”

Mi casa siempre fue el reino de la fertilidad vegetal.

Y yo siempre creí
que se podía llegar a ser un botánico excelso
sin conocer por su nombre
ni una sola planta.

Hoy estuve encerrado en mi habitación

viendo llover por la ventana

y para poner a prueba la solidez de mi teoría

hice una plantita para vos

con todo y sus hojas verdes

y sus bichitos alados.

La hice crecer de la nada

a imagen y semejanza de los dioses

sólo yo con mis manos,

libre de pecado

original

guiándola para encontrar las cosas por sí misma

más que enseñándoselas

yo mismo.

Las luces rojas y azules de la avenida se meten a través de la persiana

Para mi planta

que ahora es tuya

no hay guerra no hay infierno.

no
soy nada
sin la lluvia
de verano
en
el
bosque

 

Maximiliano Pezzoni nació exactamente un año antes de que Borís Nikoláyevich Yeltsin asumiera la presidencia de la Federación Rusa. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires.

Nunca conoció la nieve.

 

Contacto: percolateur.blues@hotmail.com

Web:  http://elequilibristasalvaje.blogspot.com/ – http://cargocollective.com/mnpezzoni

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Written by Las Amenazas

septiembre 8, 2011 a 6:36 pm

Publicado en Uncategorized

2 comentarios

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  1. TREMENDO

    Patricia veron

    septiembre 17, 2011 at 1:41 am

  2. Muy buenos! En especial “La distancia puede corromperse…”

    Melisa

    septiembre 21, 2011 at 8:24 pm


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