Las Amenazas

MARTÍN DUBINI

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IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

 

 

 

 

 

 

Fue una boludez lo que decías
porque decías que la lluvia
era la suma de los fondos (todos los fondos)
lluviosos
que habíamos visto a lo largo de los días.
Y eso es como decir tres pavadas a la vez
porque nadie puede reunir muchas perspectivas sucesivas
en un punto simultáneo
y vimos más lluvias digitales por tevé
que lluvia posta,
y ni siquiera suena bien lo que decías
porque es pésimo y retórico,
y la verdad no tengo ganas de incluirte en este texto,
cero ganas,
te lo digo así:
ni ganas de negarte.

 

(Blas)

no es la sincronía, más bien la arritmia,
pero vos y yo tenemos algo en común
que pocas veces aceptamos:
ese material, por así decir,
inherente, que confundimos con las cosas cuando las cosas se retiran;
eso nos liga,  Blas.

la cirugía por ejemplo,
que nos separa de la claridad envolvente de este patio
en donde estamos ahora, sentados;
o la distancia abierta entre nosotros
y la birra fresca que nos metemos en el cuerpo

mientras el uno al otro dejamos de hablarnos, a veces
como si, de hecho,  fuera imposible  la  amistad,
yo sé que vos pensás:
“esto es lo que nos identifica”

y creo que a vos, igual que a mí  te pasa percibir
cómo se tuercen los segundos, se despegan
de su propia superficie, ya sabés, viste que se doblan
como etiquetas mal presionadas
en botellas muy frías.

¿cómo podemos estar lejos, a veces tan lejos,
de lo que tenemos adentro?
tenemos eso en común, Blas, irnos solos,
hacia delante o hacia atrás,  por curvas
-nuestras
que doblan antes que nosotros

y no sé bien qué es lo que ves pero
para mí es como tener un poder
y estar afuera de él,  un llamado
de nadie a nadie
que hay que contestar sí o sí.

la verdad no sé
no sé si es el abdomen, el aura o la cabeza
y no sé que hay ahí, en ese caldo
de malas noticias sin forma

pero seguro esto es cierto:
yo soy  tu exterior y vos el mío,
qué más hay que poner en claro?
estamos sentados, acá está el patio, no somos cosas
pero se deshace  a veces la estructura
donde se apoya la costumbre de decir algo
viejo o nuevo, en serio o trivial
con o sin sentido

y yo tampoco sé, Blas, a quién culpar después de crucificarme,
a quién putear por el estilo

de esta conciencia medio masoquista.

nada más te pido, te lo pido bien
que no me mires más así
como por dentro

se pudre si seguís.

 

Autogestión del Objeto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay cuatro versos

El primero dice:

“Hay cuatro versos”

Después hay tres más

 

Ling Su

Discúlpenme, me llamo Ling Su, y estoy muy triste. Me gustaría, en serio, me gustaría hacer algo, no lo que estoy haciendo, con el idioma que hablamos. Me gustaría darle al japonés algo nuevo: una electricidad, una sed, un rayo. O una opacidad directa, fiel, al cabezazo de los árboles cuando discuten con el viento. Mi institutriz, lo digo así, es una perra amarga.

 

Ling Su (VI)

 

 

 

 

 

 

 

 

Padre, parece que tengo todo el día. Toda la tele y la play y toda yo misma.  Yo misma para mí. Toda yo entera, llena con mis cosas de nena en situación de pubertad. Ayer. Ayer pensé que tenía  algo serio que decirte. Ayer… Quiero que lo sepas, padre: Hoy no me interesa opinar si estamos en éste o en aquel grado de la histeria -la histeria literaria-  que contractura la cultura de esta isla. Prendería fuego la cultura de esta isla. Quiero que sepas también que hoy no estoy para hacer esto, no estoy para transmitir sonidos ni para comunicar experiencias, ni  para modular el tono de la voz  con las gárgaras gay-friendly  de lo que –ay- me duele. Hoy estoy pensando bien callada. Estoy pensado que hoy pensé
en las garzas, las cigüeñas y las grullas,
en las circunferencias que hacen, tontas
bajo esas nubes blancas
discapacitadas.

Hoy pensé en un chico japonés, con granos
y en sus auriculares Sony.
Pensé en pedir, en no dar nada
en recibir, en soltar y en agarrar.
Pensé en preguntarte, padre:
tu vida interior

qué es?

Martín Dubini nació en Buenos Aires en 1979. No editó nada todavía pero cuelga cosas en www.agenciadecontrol.blogspot.com. Organiza el ciclo de lecturas ACPE

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noviembre 17, 2011 at 1:40 am

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FERNANDO BOGADO

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En San Martín se fuma porro

 

En San Martín se fuma porro

se trabaja doce horas

entre paredes grises, fábricas

y talleres mecánicos;

se come de dorapa

en las parrillitas improvisadas de la

esquina;

se deja embarazada a una prima.

Se besa con gusto avinagrado

de trasnoche,

se coge sudando

– nada de pajearse y no hacerse

cargo -,

se hiere;

en San Martín, si te cortás

te ponés la gotita en la herida

y a seguir laburando, flaco;

se compra frula en la casa del transa

que cuelga las zapatillas

casi nuevas

en los cables;

en San Martín los perros lloran al mediodía,

se compra el Olé,

se fabrican telas,

se baila en Soul Train:

en San Martín se fuma porro.

 

1. 

El novio cubano de mi madre

tiene una voz hueca:

como si la quietud profunda

del mar caribeño

se le hubiera quedado pegada a la boca

el mismo día en que huyó

al gélido clima de Bariloche

con su hermano.

El novio cubano de mi madre

habla poco;

si dice algo importante

trato de prestarle atención

porque me cuesta entender la forma

en que el mar le hace mover la boca

y levanta una pequeña ola en su lengua.

El novio cubano de mi madre

para hablar de cuba

toma un plato hondo

-en donde hasta recién comió con lentitud

un puchero improvisado-

y dice: “cuba es esto

y el resto la oscuridad del mar”, pero

no sabe

que en cada beso que le da a mi madre

está el mar.

Al novio cubano de mi madre

no le gusta hablar mucho de castro

o de aduanas

aunque una vez confesó:

“en mi país

ser extranjero es una carrera universitaria”.

 

3.  

a Raul González Tuñón, que escribió “quiero poner una bomba”.

 

Casi una década de gente

flota en el agua.

Se ha dicho:

“deja que los muertos

entierren a sus muertos”.

¿Cómo se entierra en agua

lo que ya está en el agua?

Una década de nombres

flotan en el río:

en estos días, 20 centavos no alcanzan para comparar nada.

Hoy en la tele dan un documental:

los canales que pasan “historia”

todo el día…

Algunas agrupaciones juveniles

de izquierda

hacen festivales latinoamericanos

con comida típica

y alguna que otra reivindicación.

Los poetas toman vino

y comen

en parrillas de flores.

Los muertos entierran a sus muertos,

me consta.

 

4. 

a Allen Ginsberg, que escribió “dos dólares y diecisiete centavos”.

 

Mi generación

ha visto lo desalmado,

lo aseguro.

Ha tenido sueños despiertos,

ha tropezado todas las noches

con los mismos objetos desparramados;

ha cantado las rimas inútiles de su tiempo

para llenarse el pecho de nada.

Las mejores mentes

se crían en carreras de tres años

con salida laboral asegurada;

visten corbatas fluorescentes

para colgarlas en los viernes casuales

y andar sonámbulos en el tren.

Beben el ruido de las manos de sus jefes:

si sueñan, lo hacen rápido,

no sea cosa que en el próximo psicotécnico

se equivoquen

y confundan la mancha

con el fuego en el techo.

 

5. 

a Jackson Pollock,  que dijo “no creo en los accidentes”.

 

Un tullido

que no llega a tocarse la boca

por la manera

en que su cuerpo

ha decidido colocar su brazo

se desliza sin ruido

por las calles empedradas

o hechas mierda

de boedo.

Si concentro la vista

puedo ver restos de su almuerzo

a la altura

donde termina su mandíbula.

Alguien tuvo la acertada idea

de colocarle

ropa fluorescente

y ponerlo a vender

cerca de algún puesto

de diarios

boletos de lotería

auspiciados

por las asociaciones

nacionales de juego.

Es un hecho, lo dijo yahoo:

hay más playmobil

que gente.

 

(1, 3, 4 y 5  pertenecen a  Jazmín Paraguayo”)

 

Fernando Bogado:   escribe en Radar Libros de Página 12, edita y escribe poesía desde hace bastante (pasando por proyectos solitarios, la editorial Casi Incendio La Casa y alguna que otra cosa más), da clases de literatura y organiza el ciclo Tercer Jueves.  No tiene muchos enemigos, salvo uno de esos perros callejeros de la estación Fernández Moreno de Villa Lynch. Próximamente editará “Jazmín Paraguayo” .


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octubre 20, 2011 at 3:53 am

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SANTERÍA ROJO VIVO

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Diego Carballar
Omar Cao – presenta su libro El Linyera

Canta: María Pien

en El Solar, Alte. Plate 648 (Plaza Plate), Ciudad Jardín, El Palomar. Bondis: 252, 326, 182, 53, 123, 169, 237/ Trenes: San Martín y Urquiza
Organiza: Rojo al oeste

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octubre 11, 2011 at 1:26 pm

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PAULA PEYSERÉ

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e.j. marley

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

triángulo
¿por qué eres invertido?
¿por qué no eres normal?
¿son acaso tus humitos de hielo o calentura?
me dijeron
que dentro de la geometría todopoderosa y sola
el triángulo es la forma que apunta al cielo
y que, al invertirse, niega la luminosidad,
le corta el rostro a dios

 

 

estoy esperando que se pose un ave en mi ventana

pretendido es una caja
no se abre ni se cierra
de cristal con vidrios sucios
no se ve claro qué tiene

la tranquera del esoterismo
quisiera destruirla
si creo que todo a la vez tal vez suceder puede
¡es esoterismo!
la memoria no funciona a pedido
vamos por la senda
¡vamos por la senda!
basta de baranda
dj tormento ya no nos hacen bailar

me aseguran me aconsejan
rodearme de algo ágil
liviano
¡un ave intrépida! quizá pueda ayudar
miro hacia arriba
miro por la ventana
probablemente llegue una, no diga nada
y nos quedemos un momento juntas

a solas
voy a preguntarme qué estoy custodiando

 

 

Ídolo

estoy vidriada
caliente
mi ídolo está diciendo boludeces
voy a poner su estatuilla de frente mar contra la paré
es una estatuilla de madera de un negro
que sólo dice verdades
ya nadie lo soporta

veo mucha luz
estoy encandilada
cosmovidriada
me ciego
se salió la venda de mis ojos
y creo que fue mi mano

 

 

Dormí

Dormí que la vida es sueño.
Dormí, si te gusta.
Si dormís, luego existís.
Soñá que la vida es blanda y que estás en una camioneta.
Tenés la chata llena de patos y vas a 200 kilómetros por hora,
derecho. Llegás a un árbol, estacionás y cuando bajás
los patos salen volando. Pegan una vuelta a una nube
y al toque se suben solos a la parte de atrás de la camioneta…
Vos te quedás

dura. No lo podés creer pero es cierto
es un hecho realidad.

 

 

Testimonio del pomelo mágico

Camino en plaza Almagro, el viento chifla
en la mochila misteriosa y grande
de una gitana que me lee las manos y los dientes:
-¿Qué comiste?- me pregunta.
-El borde marrón de los ojos,
la cara de las nueve de la mañana,
la cara de las diez de la noche,
el borde marrón de los ojos,
la canaleta de la espalda,
la mandíbula de mi ballena del fin del mundo
trota y trota en las reservas de la ciudad.
Las fotocopias también comí,
las fotocopias dormida-.
Llego a mi casa y abro la heladera buscando sin saber
y aparece el pomelo que ella me inventó:
amarillo por fuera, rosa y verde por dentro.
Está hecho de las flores, está hecho de las plantas.
Me lo como entero con cáscara.
Los músculos de la boca y de las manos
ocupan más espacio que las piernas en el mapa del cerebro.

 

 

Paula Peyseré nació en Buenos Aires el 21 de abril de 1981. Participó de diferentes antologías de poesía y publicó las plaquetas La Racha, Llorona, ¡España, qué hermosa eres! y Pálpito en Guacha editora, Va a venir un huracán en la editorial PLUP y Las afueras bajo el sello Siesta, que puede leerse completo en internet. Integra el proyecto Peluquería Popular Itinerante y es percusionista de la Orkesta Popular San Bomba.

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septiembre 26, 2011 at 7:35 pm

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ALEJANDRO SORDI

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El Mago Mayor


acrílico sobre tela, 70 x 100.

Retrato

acrílico sobre tela, 30 x 40

Virgilio

acrílico y óleo sobre tela, 50 x 70

SORDI: vive en Capital Federal, es artista plástico y se lo puede ver en su sitio www.alejandrosordi.com.ar

Selección a cargo de Romina Degásperi

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septiembre 15, 2011 at 7:13 pm

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MAXIMILIANO PEZZONI

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Hay que confiar en la capacidad de supervivencia de las lagartijas.

a Eu, que lucha contra la barbarie
de la Naturaleza
a Gabi
a Güadi

I
Hace meses que tengo en el frízer
un cascote
-una piedra helada del tamaño de mi puño cerrado-
que cayó del cielo.
Cayó una noche de tormenta
sobre una reposera que estaba extendida en el balcón
y tuvo suerte y no se partió en mil pedazos
contra una maceta o contra el suelo mojado.

Aquella vez
a las plantas no les fue tan bien:
las que no quedaron destrozadas acabaron por arruinarse
culpa del hielo en la tierra
algunos pocos días más tarde.

El toldo sin embargo resistió con dignidad
los embates del hielo y el viento frío
sólo algunos agujeros acá y allá:
heridas de guerra,
marcas del tiempo.

A las cicatrices hay que tenerles respeto -me decía
mi abuelo y se pasaba la mano por
la frente marcada-
si uno sabe leer
cuentan más que las palabras.

II
El de mi balcón es un ecosistema muy complejo:
el universo que cabe en unos pocos metros de largo
por medio de ancho.
arañas
caracoles
lagartijas
grillos
mariposas de noche

En cada planta hay un mundo
del tamaño de una planta.

La noche que llovió hielo el ruido
contra las chapas del techo era infernal.
En ningún lado se estaba seguro
los golpes reverberaba con la fuerza de una ola

y yo sentado en el escritorio del otro lado de la ventana,
no podía más que desear con todas mis fuerzas tener
un bunker anti tormenta
donde proteger a mis criaturas.

 

La distancia puede corromperse con el poder de la mente.

en el mundo que soñé vivimos juntos

frente a una plaza alemana

que nunca vi

y mi madre es amable

y me plancha la única camisa celeste

antes de ir a trabajar

en mis sueños a mi madre

le digo “vieja”

y estoy con toda la gente que quiero

y estos son a los que quise y a los que voy a querer

en el mundo que soñé mis amigos me respetan

y yo los respeto a ellos

por lo que son.

Ya no combato,

Soy uno con mis miedos

Y eso me hace un hombre más fuerte

y sensato.

en este mundo gané una beca

que me paga para estudiar algo que

no termino de entender

y nunca me corto el pelo

y llevo la barba larga

y puedo andar descalzo sobre el

piso de cemento tibio en invierno

en el mundo que soñé el peronismo bueno

ganó la guerra.

mi viejo vive en una casa frente a la playa

y no saca fotos.

Pinta cuadros hermosos

de mujeres bronceadas y puestas de sol.

en mi sueños domino el arte supremo

del terrorismo digital

amedrento a grandes corporaciones desde las sombras

y tengo un gato

que responde al nombre de “evita

capitana”

en el mundo que soñé los que leen sus poemas como actores

están muerto

y los que se pasan el día preguntándose qué es el arte

agonizan a su lado.

en el mundo que soñé este poema nunca existió

y yo tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo

(como quedarme a ver como levantas una casa de la nada)

que sentarme a pensar cómo escribir

la poesía del futuro.

o preguntarme hasta hacerme mal

por qué lo que vemos

no es en realidad lo que está pasando.

 

Dos de las balas alcanzaron al hombre que ríe justo en el corazón

Parte I

En el jardín
las gotas se escurren
entre las ramas que cuelgan
bombardeadas por rayos de luz blanca.

Yo dejé que los animales anden sueltos
sin castrar.
Nada más precioso que la cruza en verano.

Digo esto y pienso en ellas
que bailan por ahí,
desnudas entre los árboles,
llamando a los perros y a las aves,
con los ojos negros
vueltos hacia
arriba.

Parte II

De noche
sigo teniendo pesadillas con tu novia:
sueño que me habla
y quiere brindar
conmigo.
Ella alza una copa llena de champagne y dice
“felicidades, Varón”.
Después me mira y sonríe manchada de sangre.
Yo trato de pensar en otra cosa
y me imagino paseando
en bicicleta
con el cadaver de Greta Garbo
por las calles desiertas
de Rosario.

Parte III

La luz que entra por la ventana se apoya en las partículas de polvo
que vuelan en el aire.

Todo huele a citronella.
La vara de sahumerio ahuyenta a los mosquitos
durante la noche,
pero no a las pesadillas.

-No te olvides de alimentar a los gatos,
me dice tu novia entre sueños.

Algunas mañanas
después de soñar con ella
me despierto pensando que el gato
me va a comer vivo
cuando yo menos lo espere.
Tu novia insiste
en que lo cuide
y lo alimente.

Parte IV

La noche del día en que la lluvia lo cubrió todo
subí al techo de mi casa
a ver la inundación
como seguro la ve dios.

Estando ahí arriba
escribí en mi libreta azul
que no soy nada sin la lluvia de verano
sobre el bosque virgen
y con los versos alineados
armé la figura de un árbol.
Después arranqué esa hoja y la prendí fuego.
Cuando bajó el agua
fui al jardín y la enterré en la oscuridad. Arriba puse una piedra pesada.
Y en la piedra el nombre de tu novia.

Parte V: Final abrupto

Yo dejé que los animales anden sueltos
sin castrar.
Nada más precioso que la cruza en verano

Están los que se duermen mirando canales de noticias.

I

Mis amigos
soy yo
Y ellos
son la voz de mi conciencia.

El techo de mi cuarto se cae a pedazos
muy de a poco se desmorona
arriba mío
cubriéndolo todo
con un polvillo blanco casi imperceptible cuando está aislado
pero denso y muy espeso a medida que se acumula
sobre los libros y los discos y la ropa tirada.

Pasa en cualquier momento cuando uno menos lo espera.
Es más, sospecho que realmente nunca deja de pasar.
Es mi nevada mortal personal,
respirandome despacio en la nuca,
goteando sobre el día a día.

En un principio
es molesto
pero con el tiempo
terminás por acostumbrarte
como a tantas otras cosas:

la TV digital,
la comida congelada
el laburo de oficina
la atención al cliente
la hiperconectividad
el exhibicionismo
la apatía
la desconfianza
etc.

la lista es larga
y densa.
El conformismo es una cosa muy jevimetal.

II

Mis amigos
soy yo
Y ellos
son la voz de mi conciencia.

(Hace falta repetirlo.)

La voz de mi conciencia me dice y me dice:

-Cuidate campeón,
las chicas lindas son tumberas.
Todo eso que esconde tu cara
ellas
lo saben y lo ven.

Pero yo tengo la cabeza
llena de polvo de la muerte,
y así es difícil entender algo.

III

La otra noche
la voz de mi conciencia
se quedó viendo películas por cable
hasta que se hizo de día.
Y después se tiro a dormir.

Cuando se despertó
ya se había hecho de noche otra vez
y afuera llovía
y hacía un poco de frío.

Y por la ventana el teléfono no dejaba de sonar
y ese sonido reverberando en el pozo de aire y luz
lo hacía sentir en el pecho algo parecido
a la soledad.

IV

Cuando terminan mal
las películas románticas me deprimen
y malhumoran.

Cuando terminan bien
las películas románticas me deprimen
y malhumoran.

El amor en la pantalla es un astronauta con unas botas muy
pesadas.

La cadena lógica de un razonamiento puede extenderse hasta el infinito,

todos conocen esto..

“After I go out this door, I may only exist in the minds

of all my acquaintances,” he said.

“I may be an orange peel.”

Mi casa siempre fue el reino de la fertilidad vegetal.

Y yo siempre creí
que se podía llegar a ser un botánico excelso
sin conocer por su nombre
ni una sola planta.

Hoy estuve encerrado en mi habitación

viendo llover por la ventana

y para poner a prueba la solidez de mi teoría

hice una plantita para vos

con todo y sus hojas verdes

y sus bichitos alados.

La hice crecer de la nada

a imagen y semejanza de los dioses

sólo yo con mis manos,

libre de pecado

original

guiándola para encontrar las cosas por sí misma

más que enseñándoselas

yo mismo.

Las luces rojas y azules de la avenida se meten a través de la persiana

Para mi planta

que ahora es tuya

no hay guerra no hay infierno.

no
soy nada
sin la lluvia
de verano
en
el
bosque

 

Maximiliano Pezzoni nació exactamente un año antes de que Borís Nikoláyevich Yeltsin asumiera la presidencia de la Federación Rusa. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires.

Nunca conoció la nieve.

 

Contacto: percolateur.blues@hotmail.com

Web:  http://elequilibristasalvaje.blogspot.com/ – http://cargocollective.com/mnpezzoni

Written by Las Amenazas

septiembre 8, 2011 at 6:36 pm

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Written by Las Amenazas

agosto 30, 2011 at 7:41 pm

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